Una noche fria de bar calabronero... Una encantadora melodia de Bunburry y bajo la mas tenue luz de un exotico candelabro, que podia atomizar hasta al mas frio humano que la luna engendraba en la ciudad.

Alli estaba yo...preguntandome una vez mas el porque de esta necesidad, maldita necesidad de canalizar estas extrañas penas y emociones frente a una barra, un cantinero y una medida de ron.

Tal vez sea porque en mi cuarto aun rondan todos los entes que con sus alaridos no dejan concentrarme en buscar una respuesta. Extraños brujos, persuasivos duendes y seductores fantasmas que me gritan el silencio de tu voz. Asi me hacen acordar que aun sigo vivo como para escucharlos, sentirlos y maldiciendolos.

Hoy llueve, hoy mi pulso no es el ideal y tampoco la dureza de mis dedos porque como ya dije, afuera y un tanto adentro esta especial para que ronden los siberianos de la noche. Nadie se jacta de nada, nadie cruza mas que simples miradas perdidas que se mezclan con el humo de sus cigarros. Todos en su mundo...va, todos exepto yo...yo estoy aun situado en el suyo, su planeta y su universo. Gary Moore ayuda a la nostalgia ahora, las literarias historias del cantinero amigo me hacen escapar un momento a mis planes de seguir redactando esto, que no se bien para quien va dirigido, no tiene un destinatario especifico ni tampoco alguien que necesite leerlo... simplemente letras plasmadas en una pantalla, asi como alguna vez lo hizo el Marques de Sade (un tanto diferente porsupuesto) hoy lo hago yo. Seria de mala educacion no poder prestar atencion a lo que me cuenta el ya nombrado hombre, y peor seria compartir con ustedes lineas sin sentido dada la falta de concentracion. ¿Hacer dos cosas a la vez? Burdo. Creo que seguire mas adelante...